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Lautaro Delgado: un artista todoterreno

Compone al fiscal Gualtieri en “El elegido”. A los 33, tiene una nutrida trayectoria en cine y teatro. Además, hace música.

La entrevista iba a ser en un café de una cadena estadounidense. Pero en la puerta, tras presentarse, Lautaro Delgado propone hacerla enfrente, en el Parque Rivadavia. Deberíamos prestarles más atención a nuestros prejuicios, a la vaga pero precisa primera impresión que nos transmite alguien que acabamos de conocer. Acá, una mezcla de sencillez, humildad y simpatía, a la que más tarde se sumarán la reflexión y la pasión por el arte. Pero eso será luego, durante la charla en un banco, bajo un sol de invierno. Ahora, a cruzar Rivadavia.

No, no. Todavía no. Una chica que acaba de surgir de la nada le pide a Delgado, excitada, una foto con él. Claro, no hay problema. Después, a través del mismo celular de la foto, ella le chilla a una amiga: “¡No vas creerlo, boluda, estoy con el fiscal Gualtieri!”. Sonrisa de Delgado. Con la amiga todavía en línea, la chica lanza: “¿Va a pasar algo con Mariana? Se refiere a Mariana Estévez, el personaje de Paola Krum en El elegido (lunes a jueves a las 23, por Telefe). “Gualtieri, que fue discípulo del padre de Mariana, siente mucha responsabilidad y la cuida”, va a explicar el actor después.

Ahora sí. Entre el olor del pasto, mezclado con el de un pacífico cigarrillo que comparte un grupo de chicos, llega la hora del lugar común: de comentar, una vez más, el asombroso efecto multiplicador de la TV. A los 33 años, Delgado actuó en una gran cantidad de obras de teatro y películas. Muchas de gran nivel. Muchas como protagonista. Pongamos un ejemplo: la película Francia, de Adrián Caetano, donde hizo de pareja de Natalia Oreiro. Nada, nada de eso tuvo -ni remotamente- el efecto que generaron unas pocas apariciones suyas en la tira protagonizada por Pablo Echarri, Lito Cruz, Leticia Bredice, Luciano Cáceres y Krum.

“Todo comenzó cuando me llamó Federico D´Elía y me propuso hacer un personaje que iba a hacer él -recuerda Delgado-. Me explicó cómo era y me dijo que tenía que grabar al día siguiente. Por un lado, me gustó mucho que me llamara él (uno de los productores del programa) personalmente. Por otro, comprendí que iba a tener que ir trabajando el personaje a medida de que fuera haciéndolo. Eso no me gustó. Pensé que iba a ser imposible, desastroso, que iba a arruinar todas las escenas. Pensé: conmigo se equivocaron, van a tener que pegarme un tiro en el tercer capítulo”.

Pero no. El fiscal Gualtieri, que participa en el juicio por abuso de David (Cáceres) a Mariana, funcionó muy bien. Y Delgado, que solía (suele) componer y replantearse minuciosamente sus personajes, se sintió muy respaldado por sus compañeros. Al mismo tiempo trabajó por fuera; buscó referentes. Uno de ellos fue Columbo. El comentario lo lleva a hablar de Peter Falk -que se muere, sin que Delgado lo sepa, en ese instante, en los Estados Unidos-, y de ahí a John Cassavetes, al cine independiente, al teatro independiente. Es claro que Delgado no es un tipo que se para frente a cámara y repite un libreto. Siente y vive pasionalmente el arte. Es un artista.

“Siento que El elegido tiene cercanía con el resto de lo que hago. En el elenco hay actores que vienen de la telenovela, del cine y del teatro. El ritmo, la estética, los conflictos y contradicciones no son los típicos de la televisión. Es un programa trabajado casi como una película. Y ha dejado de ser una novela de amor. Yo, al menos, lo veo como un policial de suspenso, género que me interesa mucho. Me gusta, también, el espesor de los personajes. La humanidad que encierran los que tienen maldad y la oscuridad que encierran los que son supuestamente buenos”.

Pasemos a la trayectoria de Delgado. Empezó a los 9 años, estudiando teatro en Andamio 90, donde conoció a Alejandra Boero. Hizo obras desde chico, algunas con Luciano Cáceres, que luego lo dirigió en un par de piezas. Se presentó, muy joven, en el casting para una tira juvenil: Verano del ´98 . Lo eligieron. Hizo televisión. Conoció la fama. En algún momento, a los 23 años, se replanteó su vida y se retiró de la actuación. Trabajó en un pelotero, animó fiestas infantiles. Estudió realización en la Escuela de Cine de Avellaneda y en la FUC. Se dedicó también a la música.

“Fue una especie de crisis vocacional, de preguntarme por qué quería actuar, qué significaba la actuación. Empecé otra etapa. Nos encerrábamos en un teatro a investigar, a probar. Después volví, desde otro lugar. Ahora ya hice muchas películas que soñaba hacer: en cartel está Aballay, de Fernando Spiner, y tengo tres estrenos pendientes. En teatro sigo con la obra Lote 77 y pronto, en el San Martín, vamos a hacer una pieza nuestra, Golpe de aire. Mi vuelta a la TV se dio del mejor modo. No siento una contradicción por haber vuelto al medio. Por suerte, me van llevando de poco.

En teatro hizo La vuelta al hogar, Rudolf y ¿Quién le teme a Virgina Woolf?, entre muchas otras obras. En cine trabajó en Crónica de una fuga y La punta del diablo, Revolución, el cruce de Los Andes por dar ejemplos. Este año, en Pantalla Pinamar, presentó nada menos que tres filmes. “Me gustan las películas con situaciones que avanzan sin necesidad de diálogos, a partir de las acciones de los personajes. Me gustan desde Truffaut a los Dardenne. Ni el cine obvio, en el que todo está sobreexplicado, ni el que carece de nudo dramático. Ojalá pueda filmar una película. Es uno de mis temas pendientes”.

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Lautaro Delgado: "no veo a "Combatientes" como un producto, lo veo como una obra".

Protagonista de "Combatientes" serie surgida del Plan de Fomento TDA, que se emite de martes a jueves a las 22:30 hs por la TV Pública HD y que ya se encuentra disponible en nuestra plataforma de Contenidos Digitales Abiertos (CDA). Por Facundo Gómez.

"Combatientes" es una de las series surgidas del Concurso de Fomento TDA, impulsado por el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, junto al Incaa y a la Universidad de San Martín. Con guión y dirección de Jerónimo Paz Clemente y Tomás de Las Heras. La miniserie cuenta con un sólido elenco, el cual tiene a nuestro entrevistado, Lautaro Delgado, como protagonista. Actor muy talentoso y de gran trayectoria en cine, teatro y televisión. Con él, TDA tuvo el placer de conversar para interiorizarnos de su experiencia vivida en la serie y sobre sus futuros proyectos.

Qué verá el televidente en "Combatientes"?
Combatientes es la historia de cinco soldados y su teniente, y lo que el espectador verá es el antes de la guerra, ósea, en que situación estaban estas personas antes de que comience la guerra, durante la guerra, esto es, como se van relacionando estas seis personas sin conocerse previamente, y después se verá la post guerra. Todo esto, con una estructura muy de rompecabezas, porque la historia no está contada linealmente. Vale decir que va del pasado al futuro, de ahí al presente y así.

¿Cuál es tu personaje en la historia?
Mi personaje es el teniente López Cabral, que después de la guerra lo ascienden a capitán. Y tengo la responsabilidad de una tropa de unos cuarenta soldados que están a mi cargo. Si bien es un tipo férreo tiene una relación paternal con sus soldados.
La verdad que cuando leí el libro me di cuenta de que el proyecto era excelente. Tenía una dramaturgia impecable y me preguntaba ¿cómo lo vamos a hacer? Porque era un libro de cine. El relato y la historia eran muy complejos. Y hubo partes muy difíciles de filmar que tiene que ver con lo que es la guerra y todo este salto en el tiempo, antes, durante y después de la misma. Eso implicó cambios de look de los personajes y ambientaciones. La verdad que estuvo muy bien planteado, trabajamos muy cómodos. Nos dieron el libro y tuvimos mucho tiempo para prepararlo. Se trabajó con una sola cámara, casi todo en plano secuencia. Para mí, lo que hicimos fue una película. Es más, los directores quieren, más adelante, con este mismo material, hacer una película. Que tranquilamente se puede hacer.

¿Cómo fue tu incorporación a la serie?
Mirá, yo me enteré del proyecto dos meses antes de empezar a grabar, tenía muchas ganas de trabajar en el, pero no sabía si iba a poder hacerlo. Tenía una gira en la que me iba a Nápoles con una obra de Veronese y me habían ofrecido de hacer una obra en el teatro San Martín. Y si hacía esas dos cosas no iba a poder hacer la miniserie. Entonces, necesitaba saber como serían los tiempos de "Combatientes", me contestaron un mes antes de empezar a grabar. A pesar de que no sabía si iba a poder hacerlo, igualmente, me empecé a preparar. Poco a poco, empecé a investigar sobre la guerra.
Veo la guerra como una suerte de manotazo de ahogado de la dictadura militar. Sin embargo tengo un profundo respeto por los hombres que allí combatieron. López Cabral es uno de los personajes más complejos que me tocó abordar. Debo decir que también es una suerte de homenaje al Teniente Estevez, caído en combate, y al actual Coronel Vilgré Lamadrid, que actualmente es el encargado del Departamento de estres post traumático de ejército. Estos oficiales, entre otros, fueron verdaderos patriotas; defendieron a su patria pero también cuidaron a su tropa. Es sabido por todos que también hubo estaqueamientos y abuso de autoridad por parte de oficiales. Pero no fueron todos. No hay que poner a todos en la misma bolsa porque sería un error. Algunos de los ex combatientes con los que tuve la oportunidad de charlar de todas estas cuestiones me decían: "A mí mi oficial me salvó la vida. Y le estoy agradecido por siempre".
Y volviendo a mi personaje, es un tipo que cuida a su tropa, preserva a sus soldados. Incluso, después de la guerra, ayuda a Ribero, el personaje interpretado por Lucas Ferraro, en su situación de soledad. Se sabe lo que implica una guerra, el hecho de haber visto compañeros tuyos desangrándose y no poder hacer nada, teniendo que cuidar la propia vida. Teniendo también que matar gente, matando seres humanos, que son personas como uno, de carne y hueso que tienen toda una historia, tienen padres, hermanos, hijos, como uno y uno sabe cuando estás acabando con la vida de alguien que también estás matando todo eso. También a los soldados les tocó enterrar a sus propios compañeros. A todo esto hay que sumarle los ruidos, las bombas, los estruendos, las balas que pasan alrededor de uno. Todo eso, deja marcado, en la persona que estuvo ahí, cosas imborrables, visiones de las cuales nunca vas a poder deshacerte. A esto lo llaman estrés post traumático. Y obviamente que, esto, tiene toda una consecuencia pasada la guerra. Porque puede producir trastornos del sueño, alucinaciones, depresión, psicosis, convulsiones, tics, perturbaciones en el lenguaje y en el pensamiento.. Y el estrés post traumático no es para todos igual, algunos lo llevan mejor que otros. También lo sufren los militares, pero ellos lo llevaban mucho mejor, porque se prepararon toda su vida para eso. Se prepararon para la situación de guerra. Pero los soldados no, porque que sepas manejar un arma no significa que estés preparado.

¿Podemos decir que fue duro como actor haber filmado determinadas escenas?
La verdad que sí. Pero también es cierto, que como actor se hacen ese tipo de escenas con mucho entusiasmo. Tené en cuenta que nosotros hicimos un entrenamiento militar para estar preparados para hacer todo lo que fue la batalla y demás. Eso fue muy interesante. Nos prepararon en tácticas de guerra, nos enseñaron como se corre en el terreno y es muy interesante aprender todo eso. Por otra película que hice, tuve la posibilidad de saber de armas, de manejar armas y ahí también tuve una preparación previa al rodaje que también me ayudó mucho. Así que sí es duro, pero también es de mucho aprendizaje. Son ese tipo de experiencias en las que uno aprende. Eso es lo interesante de nuestra profesión, no solo tener conocimiento de otras profesiones, sino que vas adquiriendo otro tipo de experiencias. La experiencia de la guerra es intransferible, pero para abordarla como actor es interesantísima. Es de una demanda anímica y emocional muy fuerte. Pero valió la pena. Tuve la posibilidad de ver todos los capítulos con mis compañeros actores, con mis compañeros técnicos, con algunos militares que fueron quienes nos ayudaron a hacer la serie, con excombatientes. Fue sin dudas, un trabajo sumamente riguroso, implacable. Muy contento con el resultado final.
Hace mucho tiempo que vengo encabezando elencos en cine y en teatro, pero nunca me había tocado protagonizar en televisión y si encima es una serie de estas características, eso tiene un valor tremendo. Independientemente de la suerte que tenga, para mi es una pintura. No lo veo como un producto, lo veo como una obra. Es un trabajo muy riguroso el que se ha hecho.

¿Cómo fue trabajar junto a Tomás de las Heras y a Jerónimo Paz Clemente directores del producto?
Ellos tuvieron mucho trabajo previo al comienzo del rodaje. Hace muchos años que vienen preparando la serie. Por lo que sabían muy bien lo que querían. Jerónimo se ocupó por sobre todo de la puesta de cámara y Tomás trabajó mucho con los actores previo al rodaje. Tuvimos mucho ensayo antes de empezar a grabar. Tomás se ocupó del relato, de que entendamos el camino de cada personaje. El claroscuro, el espesor de cada personaje. Y esto no significa que Tomás no se haya ocupado también de la puesta de cámara y que Jerónimo no se haya ocupado también de la actuación. Fue muy bueno, porque por ejemplo podíamos ir y comentarle a uno algo que notábamos de una escena y después le comentabas otra cosa al otro y esto podía ser así porque ellos estaban completamente comunicados entre sí. Ellos eran uno. Y eso nos hacía sentir que hablábamos con los dos al mismo tiempo. Fue muy bueno trabajar con ellos porque crearon un equipo de trabajo. Eso fue increíble. Con un excelente equipo técnico. Tenían además, un gran asistente de dirección, Diego Fried, que hizo un trabajo tremendo porque tenía que terminar la jornada con determinada cantidad de escenas filmadas y había que mover a toda esa gente, actores, técnicos, efectos especiales, entonces, me saco el sombrero con el trabajo de Diego. Por eso, cada día cuando terminábamos de trabajar yo le agradecía por su trabajo durante toda la jornada.

¿Te parece positivo que el Gobierno Nacional invierta en este tipo de concursos de los cuales surgen productos tales como "Combatientes" ó "Amores de historia" ficción en la que también trabajaste, entre tantos otros?
Si me parece totalmente positivo. Estos concursos me parecen fundamentales. Me parecen excelentes, son parte del trabajo que hace el gobierno para lograr una pluralidad de voces, están relacionados con todo lo que implica la Ley de Medios. Estos proyectos son elegidos por un jurado de muchas personas, entre ellos, directores, productores, guionistas, actores, es un jurado muy amplio, muy interesante, muy serio. Por otro lado, los concursos dan posibilidades, fomentan el trabajo, fomentan la ficción. Y me parece importante subrayar que estos concursos proponen que haya más oferta de productos para ver. Y eso genera distintos tipos de espectadores. Uno como actor, también es responsable de lo que está generando. Uno tiene que hacerse cargo de eso. Por eso, en mi caso, cuando elijo trabajar en algo, ese algo, de alguna u otra forma tiene que ser nutritivo para el otro. De alguna manera, uno, genera alimento psíquico para el otro. Y esto también pasa cuando uno hace una obra de teatro, o una película. Creo que en estos tiempos, ese es el rol del artista. Por eso digo que uno como actor tiene una responsabilidad cuando actúa. Por eso es que estoy muy contento con lo que estamos transmitiendo con esta serie. Creo que es una obra muy valiosa desde muchos aspectos. Desde lo narrativo, histórico, audiovisual, ficcional, humano. Es una obra muy valiosa.

¿Cuáles son tus futuros proyectos?
Estoy preparando dos películas, una la dirige Eduardo Pinto, la produce Alex de la Iglesia. Con Eduardo ya trabajamos juntos en otra película que se llama "Caño dorado". La próxima película que haremos, se llama "La sabiduría" y es la historia de tres chicas que van unos días en una estancia y se encuentran con dos personajes que las harán pasar algunos malos momentos. Es una especie de relato fantástico. Eduardo Pinto, al margen de ser cineasta es pintor, por lo que tiene una visión pictórica del cine y se juntó con Alex de la Iglesia que también tiene una visión muy particular del cine, así que creo que va a ser muy interesante trabajar con ellos dos.
A la otra película la dirige Juan Baldana y es sobre Irmina Kleiner y Remo Vénica dos militantes de las ligas agrarias chaqueñas. En poco tiempo me voy a juntar con ellos en Santa Fe, para abordar el guión. Estuvieron cinco años internados en el bosque chaqueño, perseguidos por los militares y en ese monte tuvieron dos hijos y desde el monte seguían militando. A pesar de todas las dificultades para comunicarse con sus compañeros, seguían impulsando la lucha de los campesinos desde ahí. Son dos personas hermosas que tuve la fortuna de conocer y voy a tener el privilegio y el honor de hacer una película sobre la vida de ellos.
Por otro lado, empecé con los ensayos de una obra que dirige Daniel Veronese. Daniel es un director con quién ésta es la cuarta obra que hacemos juntos y es muy bueno trabajar con alguien que uno ya conoce. A él le gusta mucho su trabajo y tiene mucho respeto por lo que hace. Es una obra que se va a hacer en el Complejo La Plaza y la protagoniza Jorge Marrale. Y estoy dando clases en el lugar en el que me formé, en Andamio 90. Ahí estudié desde los nueve años hasta los diecisiete, es la escuela que fundó Alejandra Boero.

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"Es muy fuerte lo que pasa"

Sobresale en la televisión con el personaje del incorruptible fiscal de El Elegido, y en el teatro con la obra independiente Lote 77. Y espera el pronto estreno de dos películas.

Los viernes son los días terribles de Lautaro Delgado: durante la mañana y la tarde trabaja en El Elegido, la ficción del prime time de Telefe, donde interpreta al fiscal Carlos Gualtieri, hasta ahora, el único miembro de la justicia que no se deja corromper por Oscar Nevares Sosa (Lito Cruz), el malo de la historia. Termina a las 21:30 y sale corriendo a su casa: tiene una hora para estar con su hijo y olvidarse de este fiscal -amigo de la heroína de la novela- para ingresar al mundo de Lote 77, la obra de teatro independiente, que lleva su cuarta temporada en cartel y varios premios de festivales internacionales.

Y entre el teatro y su participación en la novela, con un personaje que no deja de crecer, el actor espera este año el estreno de dos películas donde trabajó: Caño dorado y El invierno de los raros. Y, además, si le queda algo de tiempo libre da clases de actuación.

Con una larga trayectoria en cine y teatro, la vuelta de Lautaro Delgado a la televisión llegó para equilibrar un poco las fuerzas en esta novela, donde hasta no hace mucho tiempo el mal venía arrasando. Así que apareció él, un fiscal solitario, melancólico y obsesivo por descubrir la verdad, encargado de investigar la causa que Mariana Estévez (Paola Krum) le inició a David (Luciano Cáceres) por abuso sexual. Ni las amenazas ni las muertes que lo rodean, detendrán su trabajo.

"Es muy demandante el trabajo en la televisión, pero lo que te sostiene es el grupo de actores hermosos. En El Elegido hay un ambiente de trabajo muy cálido. Pablo Echarri es un ejemplo de trabajo. Todo el tiempo está concentrado, como si estuviera haciendo una película. Acá se trabaja como en el cine, no hay tiempo para el boludeo. La gente está fascinada con esta novela, que tiene mucho de policial. Y yo me voy enterando de lo que pasa con el personaje de a poco. Vivo el día a día", cuenta Delgado.

También, desde 2008 interpreta en el Teatro del Abasto la obra Lote 77, una pieza escrita y dirigida por Marcelo Mininno -otro joven y talentoso artista- que ha sido reconocida en todos los festivales que participó. La obra es un montaje sobre la masculinidad, a través de la pregunta ¿cómo se construye un varón? Y se representa a través de las historias de vida de tres hombres que se comparan con la selección y venta de ganado. Delgado actúa junto a Andrés D'Adamo y Rodrigo González Garillo.

"Es muy fuerte lo que pasa con la obra. No bajamos de cartel porque se siguen agotando las entradas. Igualmente creo que ya es la última temporada que vamos a hacer. Terminamos en septiembre y después vamos a hacer una gira con la obra en noviembre. Hace cuatro años que lo hacemos, pero es una pieza que no se agota. Nos mantiene totalmente entrantes y nos obliga a estar afilados como actores. En el espectáculo, desde la actuación, hacemos un trabajo con uno mismo, con los compañeros y con el público, que todo el tiempo es muy permeable y modifica nuestro trabajo", explica.

A los 33 años, Lautaro Delgado se volvió un actor de culto de la escena independiente, con actuaciones en las mejores obras del off, aunque sus comienzos fueron al revés que la mayoría de los artistas. A los nueve años ingresó en Andamio 90, la escuela de actuación de la mítica Alejandra Boero. Empezó a hacer teatro callejero, pero enseguida entró al mundo de la tevé cuando quedó seleccionado entre 500 personas para actuar en la novela para adolescentes Montaña rusa. Otra vuelta. Pero tuvo una crisis vocacional, se alejó de la televisión, trabajó en un pelotero, animó fiestas infantiles y estudió realización de cine en la FUC. Por suerte, para quienes disfrutan de su actuación verosímil, contenida y sin lugares comunes, su crisis con la interpretación duró poco y volvió a los escenarios con reconocidas piezas como La vuelta al hogar, La que besó y la que no besó, Teatro para pájaros y ¿A quién le teme Virginia Woolf?, entre otras.

En poco tiempo, el grupo de actores que deslumbró en 2008 con la ópera prima de Minnino, para hablar del cruel mundo de la masculinidad, mostrará su segundo trabajo: Golpe de aire, donde se suman dos actrices. La obra se estrenará en la sala Sarmiento del Teatro San Martín. Y anticipa algo: "Hace un año y medio que estamos ensayando esta pieza. Es genial darse ese tiempo para trabajar, sobre todo ahora que todo es tan rápido. Minnino trabaja mucho con la improvisación. Todavía no tenemos el texto de la obra."

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America Latina en el Festival de cine de Mannheim/Heidelberg

La 58 edición del Festival de cine de Mannheim/Heidelberg ha centrado su mirada en el cine de autor sudamericano, buscando una instantánea de la vida cotidiana en los barrios más pobres y conflictivos de América Latina.

Entre los festivales de cine en Alemania, Mannheim ocupa una posición particular. Ello radica en un cine de autor que renuncia al glamour y a las estrellas para concentrarse en la calidad de las películas y en la mirada curiosa a las culturas cinematográficas menos conocidas en este país. Bajo el lema “Vidas en el mundo, sueños de la vida” la 58 edición del festival tuvo lugar la semana pasada (5.11.-15.11).

Con sede en dos ciudades, desde que hace unos años el festival también se celebra en Heildelberg, la edición de este año convenció al público con muchas películas magníficas tanto en el concurso, como en la sección secundaria “Descubrimientos Internacionales". Los creadores del festival fijaron el punto central de este año en el cine de América Latina. Junto con la película “La Teta Asustada”, triunfadora de la pasada Berlinale, fueron proyectadas películas argentinas, chilenas, colombianas y nicaraguenses.

Un día cualquiera en un suburbio latino
“Un joven trafica con armas fabricadas por él mismo en los miserables suburbios de la enorme metrópolis de Buenos Aires, después se mete en líos con la asociación de delicuentes del lugar. Un taxista, cuyo hermano ha sido asesinado, vaga con una mujer alcohólica por la nocturna Bogotá en busca de un poco de tranquilidad. Una joven boxeadora de un barrio pobre de Managua intenta subir en la escala social, pero tropieza con todo tipo de dificultades”, resume brevemente Jochen Kurten el argumento de las películas.

Argentina, Colombia, Nicaragua: tres países, tres películas, tres historias. Y sin embargo, estas tres películas junto con muchas otras más del continente están relacionadas: todas presentan a sus héroes fílmicos en medio de un caos de delincuencia, drogadicción, prostitución y corrupción. La vida no es fácil en las megaciudades latinoamericanas. Por lo menos no para ellos, los que viven en la calle, en los barrios bajos o en las casuchas de la periferia de las urbes.

A la pregunta de por qué su película “Caño Dorado” apunta al tema de la violencia, al igual que muchas otras películas procedentes de América Latina, contesta Eduardo Pinto lo siguiente: “ En particular siempre fue de mi interés tratar de mostrar los temas más oscuros y ocultos, tratar de trabajar sobre esos temas. En realidad, el Tercer Mundo se caracteriza por tener problemas de violencia y de drogas. La película trata sobre el tema de las armas pero, sobre todo, trata el tema de la marginalidad de la gente que no tiene posibilidad de salir adelante, como es el caso de este personaje”.

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Lautaro Delgado, a la altura de sus sueños

El actor, con un gran recorrido en teatro independiente, protagoniza el film Topos, de Emiliano Romero

"Una vez escuché a un historietista decir que un aventurero es alguien que vive a la altura de sus sueños. Y para mí este tipo es eso: alguien que vive a la altura de sus sueños", dice Lautaro Delgado para describir a su personaje en Topos, el film de Emiliano Romero que se estrenó esta semana.



Luego de conocer a Lautaro hay algunas razones para pensar que El Topo, con el que se arroja al universo del cine fantástico, se parece bastante a quien lo encarna...

De chico quiso ser mago. Algo de ese juego de ilusiones y engaños lo atrapaba profundamente. Pero siguió los pasos de su hermana Natacha y a los 9 años comenzó sus estudios de actuación en el emblemático Andamio 90, de Alejandra Boero, y allí estudió hasta los 17. Luego, pasó por la TV y estudió cine. En teatro independiente, trabajó en propuestas de gran relevancia, como Lote 77 de Marcelo Mininno y fue dirigido en varias oportunidades por Daniel Veronese.

"A mí lo que más me interesó de la actuación es que es un oficio que tiene que ver con conocerse a uno mismo. Si bien uno como artista quiere provocar al espectador, creo que el mayor modificado es el actor mismo, dice. Y agrega que se considera "un actor muy teñido de la música".

Lautaro, defensor de la experimentación, asegura que su energía está puesta en investigar: "Lo que aprendí haciendo tele fue alucinante. Pero yo quería experimentar más, investigar más, quería ir por otro lado. Por eso estudié cine e hice teatro independiente. Me encanta la cuestión del laboratorio, de cruzarte con amigos o gente con la que compartís ciertas poéticas o ciertas preguntas, sin que nadie te esté presionando por un resultado. Incluso, puede llegar a quedar en la nada", dice.

El actor, que optó en un momento por incursionar en el teatro callejero recuerda, entre risas, algunas anécdotas: "Hice teatro callejero con un amigo mago, y con Luciano Cáceres. Un verano nos fuimos a San Clemente. Pensábamos que éramos los únicos que íbamos a hacer teatro independiente y estaban los Malabaristas del Apocalipsis, que eran como los Rolling Stones para nosotros. Estuvimos tres días y nos fuimos".

UNA TROMPADA POéTICA
El film de Emiliano Romero, cuyo germen fue un cortometraje, cuenta una historia de lucha: la de los topos, seres relegados y sentenciados a habitar bajo tierra. El Topo, hijo del líder de la resistencia, adopta el hábito de espiar lo que ocurre arriba, en la superficie, en un instituto de danza. Un día, al enterarse de que allí llegará un nuevo alumno, planea un secuestro para ocupar su lugar.

La película fue merecedora de varias distinciones internacionales, entre ellas, las de Mejor Película y Mejor Actor Protagónico en el New York City International Film Festival 2012. El elenco, encabezado por Delgado, también lo integran Leonor Manso, Gabriel "el Puma" Goity, Osqui Guzmán, Pompeyo Audivert, María Figueras, Ludovico Di Santo y Dalila Romero.

"Creo que el que la vea va a encontrarse con un trabajo muy poderoso visualmente -dice el protagonista- Como si fuera una trompada que te dan, pero una trompada linda... Una trompada poética".

TOPOS: NO SóLO EN CINES
Puede verse también en: C. C. Konex (Sarmiento 3131); Chacarerean Teatre (Nicaragua 5565); C. C. Borges (Viamonte y San Martín); Casa Brandon (Luis María Drago 236); Matienzo (Matienzo 2424); La Casona Iluminada (Corrientes 1979); La Oreja Negra (Uriarte 1271) y Vuela el Pez (Córdoba 4379).

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"El espectador se construye"

El actor protagoniza en cine Topos, de Emiliano Romero, y dice que en la película se conjugan sus pasiones artísticas e ideológicas.

Debajo de la tierra pasan cosas. Un grupo de gente se organiza para tomar el poder, pero entre sus filas hay alguien cuya ambición lo gana. Y ese alguien es justamente el personaje que le toca encarnar a Lautaro Delgado en Topos, la película de Emiliano Romero que estrenó la semana pasada y continúa en cartel.



El film tiene una mirada poética de la sociedad que se construye a través de un lenguaje visual emparentado con la historieta. "El germen fue un cortometraje de Emiliano Romero, que hicimos en 2003", cuenta el actor. El año pasado fue parte del éxito de Telefe, El Elegido, y ahora está a punto de viajar a Chile para protagonizar otro film. Por ahora pasa unos días con su familia porque después vienen épocas de trabajo intenso y una gira por Francia, con Los hijos se han dormido, de Daniel Veronese. Terminó de filmar una tira y, como si fuera poco, dictó un seminario en Andamio 90, el lugar donde se formó como actor desde los nueve años, según él, sólo por seguir a su hermana.

Delgado está cautivado por la historia de Topos, donde encontró muchas de las cosas que le apasionan desde lo artístico y también desde lo ideológico. "Hay muchos debates, está vinculado al poder y también a la identidad. A la vez tiene un humor negro y una acidez que la hacen intensa", explica

¿Cómo armaste el personaje?
Trabajamos mucho con el guión y tuve que estudiar mucho la cuestión física debajo de la tierra. Tengo un vínculo con la historieta desde chico y en mi guión fui dibujando las escenas. A esta película siempre me la imaginé en fondo blanco y con tinta china, como un boceto.

¿Como actor qué expectativas tenés, dado que las películas argentinas no están mucho en cartel?
Estamos en un período bisagra.Ahora hay una explosión en las escuelas de cine, más actuación, más directores, más productores, más técnicos y más películas que se hacen por año. La solución no es hacer menos películas, es buenísimo poder hacer cine; el problema está en las salas y no sé si hoy se cubre la cuota de cine nacional. Te dicen que a la gente no le gusta el cine argentino, pero en realidad, el espectador se construye. Lo que pasa es que acá, si desde el INCAA se pone una cuestión más proteccionista, al gobierno lo van a acusar de stalinista. Me gusta el cine yanqui pero no es aceptable que haya un exceso de oferta, no da tregua y es una lucha desigual.

Hacés teatro independiente, te sumás a proyectos que no son tan comerciales, ¿por qué?
Me gusta hacer trabajos que me interesen realmente. Quiero que cada cosa que elija tenga una búsqueda y que yo sienta las ganas de hacerlo y que me implique un aprendizaje, que no me sea fácil. y que sea también como algo que le sirva a otro. Creo que la función del artista es alborotar el statu quo. A mí lo que me interesa es que el otro vea eso, y que si hay algo de tu cultura que te hace ruido, poder transformarlo.

Diste un seminario hace poco, ¿qué debates se dan en esos encuentros?
En las primeras clases se acercaban alumnos para preguntar dónde podían dejar material para la tele y yo les decía que esperen al final del seminario. Me parece muy genuino porque la gente quiere trabajar y está bien, pero yo les pasé material de otras cosas y poco a poco comenzaron a interesarse más en la parte creativa. Me interesaba eso, que ellos aprendan la cuestión de la autoproducción y que puedan reflexionar si están estudiando teatro, para qué y qué quieren provocar.

Tenés un concepto del actor distinto al que se ve en general, en la tele, por ejemplo.
La tele es un dispositivo masivo con el que podés hacer arte o podés hacer basura, pero eso no pasa únicamente con el arte. Esa lucha está en todos los oficios. Para mí es como el dilema de todo ser humano.

Pero en este caso está todo atravesado por la idea del éxito.
Los otros días lo escuchaba a Víctor Hugo Morales que entrevistaba a Marcelo Bielsa, y le preguntaba qué pensaba del éxito, y él le contestó que el éxito se mide de acuerdo a las posibilidades de cada uno, de acuerdo al contexto que uno tenga. Yo pienso siempre en relación a lo que tengo, no a lo que no tengo. Me siento exitoso con la meta que me propuse, estoy realizando un sueño que es hacer cine y teatro del modo que yo soñé. Eso es un premio.

En la pantalla de la tevé
Delgado fue parte del éxito televiso El Elegido. Ahí le tocó protagonizar al fiscal Gualtieri, un personaje muy particular que se convirtió en central para la historia. "Me habían llamado para hacer cinco capítulos y se quedó hasta el final. Estuvo bueno porque el productor, Federico D'Ellia, es actor, y su padre es un gran actor de teatro, es un tipo con una cabeza muy comprometida y la tele tiene eso, otros tiempos. No podía preparar el personaje con el tiempo que a mí me hubiera gustado, es otro modo y está bueno. Yo hice tele también, hay algo en ese modo de producción en el que se pueden hacer cosas buenas. Se pueden contar buenas historias y hacer cosas interesantes. Lo bueno de esa serie es que estaba la cuestión de tópicos del género de policial negro de enigmas. Mi personaje tenía mucho de Dupin, el personaje de Poe, donde el cuerpo también está expuesto", cuenta el actor.

Topos, un desafío dentro del cine nacional
Impacto. La película es una opera prima de Emiliano Romero que se encuadra dentro del género fantástico. Además Delgado está protagonizada por Leonor Manso, Gabriel "El Puma" Goity, Osqui Guzmán, Pompeyo Audivert, María Figueras, Ludovico di Santo, Dalila Romero, y Mauricio Dayub. Topos recibió el premio a la mejor película iberoamericana en el Fantaspoa 2012, Festival Internacional de Cine Fantastico de Porto Alegre. Según Delgado, la devolución del público en la avant premiere fue una sorpresa. "Tenía una sensación como de abismo, no sabíamos qué iba a pasar con esta estética. Es de todas formas una manera de arriesgarse y no hacer siempre lo mismo. Fue muy buena la reacción del público, contundente te diría. Mucha gente se acercó y nos dijo 'uh qué buena película'. Qué bueno que haya algo así en el cine nacional."

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Acción y pasión en los suburbios

Eduardo Pinto, el autor de "Palermo Hollywood", viene probando gozosamente diversas emociones. Ya supo crear suspenso en una obra minimalista, "Dora la jugadora", y ternura en un documental rockero, "Buen día, día", sobre Miguel Abuelo. Ahora logra combinar el placer estético y los nervios de punta, con una historia de acción y pasión en los suburbios expuesta mediante particular aplicación de recursos cliperos a un ambiente de bajos fondos.

Casi toda la acción transcurre en las márgenes del Gran Buenos Aires. Allí, un tornero de mal carácter se gana sus pesos extras como fabricante de armas tumberas. De ese modo mantiene a su madre, que lo cuida y lo acompaña en la veneración por el recuerdo de un padre ejemplar. Pero ambos deben cuidarse de cierta clientela tan necesaria como peligrosa. Una noche, la relación con los matones de la zona se ve agravada por un pequeño detalle, natural en dos personas jóvenes: nuestro protagonista se engancha de patas y manos con una provocativa menor

de edad, parienta de esos matones y aún más peligrosa y manejadora que ellos. Para disfrutar del amor riesgoso, ambos se mandan mudar al Tigre. Pero en algún momento deberán volver, y el muchacho deberá resolver lo que tiene que resolver. Y como ésta no es una película de medias tintas, él vuelve y resuelve como corresponde, pero antes también se revuelve que da gusto con la chica.

En cuanto a realismo, y aparte que los tiros suenan como tiros, la película cuida hasta los matices del habla de cada zona del conurbano que aparezca representada (exquisitez que pocos oídos sabrán apreciar). Pero al mismo tiempo estiliza ese realismo, lo hace paradójicamente irreal, de fábula sangrienta, o, si se quiere, de cuento moral sin moral autorizada. En ese sentido, los personajes son dignos de atención, y sus intérpretes le ponen debida garra, empezando por Lautaro Delgado, que aprovechó su rol protagónico, y la debutante Camila Cruz, que resultó mejor actriz del Festival Internacional de Cine Policial de Leige 2011, en Bélgica.

Otro premio a destacar para la obra, el de la Federación Iberoamericana de Escuelas de Imagen y Sonido de América Latina en Mar del Plata 2010, por su calidad técnica y fuerza dramática. Eso sí, el espectador termina medio apabullado, porque el ritmo es nervioso hasta en las escenas líricas, y no hay nadie manso, salvo (y hasta por ahí nomás) la madre que hace Tina Serrano. Contribuye a los nervios la banda sonora con Pity Alvarez, Karamelo Santo, Estelares, y Fabián Picciano, del grupo Poncho. Producción, No Problem Cine.

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Impressive Trailer For Argentinian Crime Thriller CAñO DORADO (THE GOLDEN GUN)

Though Argentina is certainly no stranger to the crime-thriller the nation - at least on the outer face of things - tends to take a certain approach to the material. It tends to be a little bit arthouse, a little bit slow, impeccably composed but perhaps a little bit distant. For an example, see this year's Oscar nominee The Secret Behind Their Eyes.

Well here, then, is writer-director Eduardo Pinto with something completely different.

This is the story of Panceta, a young laborer from one of the poorer suburbs in Greater Buenos Aires. He lives with his mother, a widow, who greatly misses her husband, as does Panceta his father. Panceta's life is focused on his work: he's taken over his fathers forge, as well as working at a pipe factory. But his ambitions to make money have made him turn to manufacturing home-made guns and selling them in the outlying districts. Inexperienced and unaware of the danger, he is challenged by the local mafia.

One night when delivering his guns he meets Clara, a young girl working at the local community hall. They fall in love and decide to run away, going off in a freeing boat trip along the river. A man in love becomes an easy prey for his enemies, especially for Tacom, a powerful local mafia boss.

What had begun as a game turns grey and ever darker - the consequences are tragic and tormenting. Raw stuff, this, almost verite style and bursting with energy. Very nice indeed.

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Muestra de Cine Argentino en Leipzig

La invención de la carne, de Santiago Loza, fue elegida la mejor película en el evento que finalizó el 6 de febrero en la ciudad alemana. Caño dorado, aguas verdes y la tigra, chaco, las otras premiadas.

En la cuarta edición de la Muestra de Cine Argentino en Leipzig, Alemania, La invención de la carne, de Santiago Loza, se quedó con la mención del Jurado a la Mejor Película.

La segunda mención fue para Caño dorado, de Eduardo Pinto, y la tercera para Aguas verdes, de Mariano de Rosa. El premio del público quedó en manos de La tigra, Chaco, de Federico Godfrid y Juan Sasiaín, y la Mención del jurado al mejor cortometraje fue otorgada a Olimpíadas, de Magalí Bayón.

A lo largo de diez jornadas más de 3.700 personas visitaron la muestra. Se presentaron 59 producciones argentinas y latinoamericanas -entre cortos y largos-, con títulos destacados y premiados en festivales internacionales. La función de Clausura, a cargo de Mentiras piadosas y con la presencia de su director Diego

Sabanés, tuvo lugar en la histórica Schaub├╝hne Lindenfels.

Esta edición, que se llevó a cabo del 29 de enero al 6 de febrero, contó con el apoyo del el Estado de Sajonia a través de su Fundación pro cultura, el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales de Argentina (INCAA) y el auspicio del World Cinema Fund (WCF) de la Berlinale.

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Buenas acogidas en Mannheim para los films latinos "Caño dorado" y "La lluvia y la noche"

Las dos cintas latinoamericanas en competencia dentro del apartado oficial del 58 Festival Internacional de Cine de Mannheim-Heidelberg, la argentina "Caño dorado", de Eduardo Pinto, y la colombiana "La sangre y la lluvia", de Jorge Navas, han tenido buenas acogidas en este certamen alemán de primeras y segundas realizaciones que se desarrolla desde el pasado día 5 y hasta el próximo 15 de noviembre.



En "Caño dorado", Panceta es un joven obrero que trabaja en una fábrica de caños de luz y vive con su madre, viuda en los suburbios del Gran Buenos Aires. Con los sobrantes de los caños, fabrica en la herrería que ha heredado de su padre armas caseras que vende a los delincuentes, entre ellos al Tacom, un capo mafia del ambiente de las bailantas.

Se considera Panceta una especie de moderno Robin Hood a través de su negocio, pero está encantado del dinero que obtiene. Un día se enamora de Clara, una adolescente que trabaja en una sociedad de fomento, y la invita a ir a pescar. La familia de ella, que ignora su paradero, recurre al Tacom, quien no simpatiza precisamente con Panceta y a la vez está también atraído por Clara.

El estilo del film de Pinto combina una primera parte de estilo documental, con un montaje febril, y se vuelve más ficticio hacia el final. Se nota la influencia de la previa experiencia de su autor en la publicidad y los video-clips musicales. No en vano Eduardo Pinto fue galardonado en los premios MTV por "Color esperanza", de Diego Torres. Destaca en esta oscura y pesimista historia la interpretación del actor Lautaro Delgado (Panceta).

"Caño dorado", que se presentó hace un año en el Festival de Mar del Plata, tiene ahora en este certamen alemán su oportunidad internacional. Para su director, que escribió también el guión, su película habla de "una realidad áspera, difícil. Ante este panorama, la fe se transforma en usina de vida. Santos y vírgenes mezclados en un gran cuadro. Fuego, agua y sangre, mezcla de colores y formas donde el amor por Clara es refugio de Panceta, nuestro personaje principal, desde su mirada se cuenta la película. Un cuadro de rojo, celeste y blanco donde no existen buenos ni malos. Todos mezclados como personajes del Bosco. Donde cada uno hace lo que puede para sobrevivir, para sacar su mejor tajada. La película es una invitación a esta pintura surrealista de una realidad argentina que pocos conocen".

Más dilata ha sido al experiencia internacional de "La sangre y la lluvia", una de las más ambiciosas novedades del cine colombiano en 2009. Filmada durante una larga noche bogotana, reune a un taxista cuyo hermano fue víctima de un arreglo de cuentas entre bandas callejeras, y corre riesgo de sufrir la misma suerte, y su "clienta", Angela, una "princesa de la noche" adicta a la droga. Dos seres desconocidos hasta entonces que comparten un destino trágico.

El debutante Jorge Navas exhibe una maestría en la realización, con bellas imágenes que arropan una historia sencilla pero que atrapa, a pesar de algunos pequeños fallos de guión. Prometedora resulta la interpretación de Gloria Montoya.

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Lautaro Delgado sabe cómo crecer

Comenzó en ciclos juveniles televisivos y hoy es uno de los principales actores de la escena independiente

Un pensamiento exitista, ese mismo que prolifera de tal modo por estas tierras, diría que la carrera de un actor consiste en comenzar trabajando gratis en "obritas" del circuito independiente, para luego ser dirigido por los grandes directores, hasta llegar finalmente la consagración: la tele. Pero, felizmente, no todo actor piensa así su carrera. Es más: existen quienes ni siquiera buscan asociar la consagración con la fama sino, muy por el contrario, con un camino experimental y hasta amistoso que consiste en trabajar sin rumbo fijo y, por sobre todo, sin tener la certeza de qué es aquello que se está buscando. Dicho vulgarmente, andar con la pregunta sin la obsesión por la respuesta.



Este es el caso de Lautaro Delgado, un actor que hizo las cosas exactamente al revés del pensamiento existista. Aunque hoy actúa en una de las mejores obras del teatro off, Lote 77, y en La vuelta al hogar, de Harold Pinter, en Multiteatro.

A los 9 años ingresó en Andamio 90 con su hermana Natacha y juntos comenzaron a transitar el escenario de esa mítica sala, a la que de tanto en tanto arribaba un mujer convertida en ícono del teatro: Alejandra Boero. "Era increíble verla llegar -cuenta Lautaro-. Inmediatamente, ponía las cosas en orden. Nosotros trabajábamos y trabajábamos, y ella, en un instante, podía decir las palabras justas que permitían organizar el trabajo." Y si hay algo que rescata de esos primeros pasos es el haber asociado el teatro con el trabajo y el esfuerzo, y no con un juego que refleja vanidades. "En pocas escuelas se pone tanto el énfasis en las muestras y en la producción de los alumnos. Y es que la Boero entendía que la formación del actor era obviamente conocer su herramienta y las distintas técnicas, pero también que no había actor si no había público." Y seguramente la razón estaba de su lado, ya que el teatro que hoy vemos está producido en gran parte por artistas formados en esa escuela.

Una vez terminada la escuela de Andamio, como gran parte de los teatristas, se convirtió (es casi una religión pagana) al teatro callejero. Junto a Luciano Cáceres y a Mirco Callaci crearon un grupo con el que hicieron temporada en la costa bonaerense. Literalmente: en las playas y a la gorra. Hasta que un día, y para probar, se presentó a un casting en Canal 13 para una tira juvenil. Y de los 500 aspirantes quedó seleccionado para ser un integrante más de Montaña rusa. Otra vuelta . No fue ésta su única experiencia en tele; hubo varias. Hasta que un día decidió salirse, no de la tele, sino de la actuación. "Supongo que me profesionalicé, en el peor sentido del término, demasiado pronto. El trabajo comenzó a ser precisamente eso y más allá de lo monetario no encontraba gran satisfacción. Por eso decidí dejar la actuación para buscar por otro lado. Me metí mucho más en la música y empecé a estudiar cine en la Escuela de Avellaneda y después en la Universidad del Cine. Mientras tanto, y para vivir, animaba fiestas infantiles y trabajaba en un pelotero."

Y claro: ni la música ni el cine serían dos meros entretenimientos en su vida. Hoy tiene una banda de música industrial llamada Cuerno en Panza (frase tomada de la obra teatral de Alfred Jarry, Ubú rey ) y profundiza su labor actoral en la pantalla grande, mientras espera poder filmar, antes de cumplir 40 años, su primera película. "Es tanto lo que me gusta el cine que empecé a estudiar dramaturgia con Mauricio Kartún e hice la carrera de dos años de la EMAD para poder escribir un buen guión", revela. "Mi primer trabajo fue hacer de Víctor Laplace joven", agrega en tono jocoso. Y es que interpretó la versión juvenil del personaje que interpretaba Laplace en Doña Bárbara, la película de Betty Kaplan. "Pero los trabajos con los que más me identifico -agrega- son Palermo Hollywood, Crónica de una fuga y La punta del diablo . Y, por supuesto, Caño dorado [de Eduardo Pinto], que se estrena ahora y en la que tengo un protagónico que me entusiasmó mucho hacer."

EL REGRESO
"Creo que no habría podido volver con tanto placer al teatro si no me hubiese apartado esos dos años. Por eso, cuando me llamó Joaquín Bonet para que hiciéramos juntos Esa no fue la intención en una sala pequeña de parque Centenario [ex Del Otro Lado, hoy Elkafka], no lo dudé ni un instante. Estaba preparado para regresar con un eje muy claro: la investigación."

Junto a Luciano Cáceres, Leo Saggese, Sergio Surraco, entre otros, fue haciéndose una trayectoria que hoy le permite estar ubicado en el centro mismo de la escena independiente. Actor inquieto como pocos, entendió que la formación no consiste exclusivamente en adornar el cuerpo con un conjunto bien mezclado de técnicas, sino que también había que desarrollar la experimentación y lo intelectual. Tal vez por eso, con sus actuales compañeros Marcelo Mininno, Andrés D┬┤Adamo y Rodrigo González Garillo, responsables de la premiadísima Lote 77, estuvieron un año trabajando sobre el universo del campo, la faena y los mataderos, tratando de entender su funcionamiento tanto en lo vivencial como en lo intelectual. Y se nota. Federico Irazábal

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"I don't think about money when I'm offered a role"

By Juan Carlos Fontana
Buenos Aires, 1977
Started acting: at age 9
Studies and training: drama with actress-teacher Alejandra Boero. Graduate of Escuela Metropolitana de Arte Dramático. Filmmaking at Fundación Universidad del Cine (FUC). Also, clown and circus techniques.
Performed on stage under the direction of: Daniel Veronese, Roberto Villanueva, Edgardo Cozarinsky, Marcelo Minnino, Joaquín Bonet.
Starred in the films: Crónica de una fuga, Francia, El invierno de los raros, Topos, Caño dorado, La punta del diablo, El desierto.
Reading the books: Pedagogía del oprimido, by Paulo Freire, and Los de la tierra, by Pancho Ferrara.

"Haven't I seen you before?" asks the waitress at a bar in the middle-class neighbourhood of Parque Centenario. "In Farsantes, the television series," says Lautaro Delgado, who made a few guest appearances on the hit TV show. Delgado is no stranger to this kind of popularity. It also happened when he played D.A. Gualtieri onstage. People would turn their heads on the street because Delgado's face seemed familiar.

As an actor, you've done it all: theatre (fringe and mainstream), television, movies. What type of audience do you prefer?
They're all different, what really matters is the process of creating each character.

You've performed here and abroad, more specifically in France. What was it like?
I did a tour of France with Los hijos se han dormido, a free version of Chekhov's The Swallow, adapted and directed by Daniel Veronese. The experience was very rewarding. I've worked four times with Veronese, I consider him a master playwright-director and my mentor, I learnt a lot from him. We worked together on Teatro para pájaros, La niña fría, Los hijos se han dormido, and Los elegidos. I deeply admire Veronese from the years of El periférico de objetos, his first phase in fringe theatre, and now as a mainstream director. We'll rerun Los elegidos until April, and then we'll take it on a tour of Argentina.

You seem to give yourself the freedom to choose the roles and the media you appear in...
I don't think about money when I'm offered a role. What's really important is if I like the character, or the director I'll be working with in a theatre play or in a movie. I consider myself lucky because I get to do the kind of movies I like, I get together with friends to work on the fringe theatre scene, I do mainstream theatre, and I appear on TV now and then. Buñuel used to divide his work in two: his personal projects, and the ones that provided an income to feed his family. The latter is what allows you to buy food for your family, but at the same time you can turn to a personal project if you make intelligent choices. I think accepting only a certain type of product is reductionist, because nothing is black or white in real life. You betray your artistic principles only when you don't express your own point of view.

What have you learnt from complex roles like the intellectual man in Los elegidos, Captain Augusto Cabral in Combatientes, Astolfo (La vida es sueño), even your small part in Farsantes?
I'm drawn to characters full of contradictions, I'm interested in their reactions. One of the most difficult roles I've played was the army captain in Combatientes. It was not easy, even if I really longed to play that character. The army captain saves the life of his last soldier on the battlefield, he saves him from committing suicide, and this action saves the captain himself. Augusto Cabral suffered from the post traumatic syndrome experienced by soldiers in the aftermath of every war. What I learn from playing this type of roles is to contemplate people on a human scale. I think all humans are a mystery, a captivating, dazzling constellation of memories, paradoxes and contradictions.

You appeared in several independent, low-budget movies. What is it that draws you to them?
They're just perfect to me. I don't really care how many people get to see them, I care about whether or not they deserve to be seen. I've been doing films with friends for some time now. It's very pleasant when you watch the inception of a project and how it grows until it becomes a film. I'm quite happy with the choices I make, it's a gradual, valuable road. I may not have achieved big hits, but I think films like Caño dorado, which not many people have seen, are very rewarding.

What's your definition of an actor? Somebody who simply speaks somebody else's lines, or someone who throws light on someone else's ideas?
An actor communicates ideas and cosmic visions of the world, but let's not be naive or presumptuous: doing one thing or the other are not one and the same thing. When I get involved in the creative process I feel responsible for what I do as a performer.

Tell me about your upcoming project.
It's Los del suelo, a docudrama directed by filmmaker Juan Baldana about the Chaco farmers' leagues. We've been working on this project for a year now, and the director allows you to participate in the creative process. I consider myself a very inquisitive person. I don't think of the finished product as propaganda, but rather as entertainment, a powerful concept that does not eschew entertainment.

Can you expand on the characters and situations in Los del suelo? Its subject seems to be very relevant today.
It's a dramatization of the lives of Remo Vénica and Irmina Kleiner, two Argentine members of the Chaco farmers' leagues who organized a rural workers' movement during the last military dictatorship.

After rising against the military rulers, what are these rural leaders up to now?
They have started Naturaleza viva, a rural undertaking in the province of Santa Fe. Naturaleza viva has come up with a revolutionary agricultural and cattle breeding method, so original and effective that specialist from everywhere have come to analyse it.

What is it that makes Naturaleza viva so special?
The products they use do not cause environmental damage, and they are not transgenical. On top of this, everything is recyclable. Los del suelo looks back on the story of the Chaco farmers and also examines the present. I play Remo, and Irmina is played by Verónica Canale, who also appeared in the award-winning film Abrir puertas y ventanas. Since this is a docudrama, Remo and Virginia appear in the film too. The cast also includes Juan Palomino, Luis Ziembrowski, Julieta Cardinale, Jorge Román and Germán Da Silva.

Would you say Los del suelo is similar to Caño dorado in that it also contains social critique?
That was a social denunciation movie, and yet it was very attractive and entertaining. Just to give you another idea of how this works: (TV's) Peter Capusotto y sus videos is a very interesting analysis and reflection of today's reality, but at the same time it's very amusing. Another example of this combination are the Marx Brothers.

What's next on your schedule after shooting of Los del suelo wraps up?
My latest movie, El desierto, premieres in March. It's a science fiction melodrama directed by German-born filmmaker Christoph Behl, who is a now a permanent resident in Argentina. El desierto is also full of social commentary: it's about three people living in seclusion in an antinuclear shelter they've built for themselves at their home, trying to survive a nuclear holocaust.

Tell us about your brief appearance in a few episodes in Farsantes, probably the hottest fiction of the year on Argentine television...
It was fun and very amusing. In Farsantes I made a sudden, unexpected entrance as Pedro's cousin (played by Benjamín Vicuña). We shared the stage every night in Los elegidos, and then working together on TV created a sense of complicity between us. Benjamín is a very sensitive and generous man.

Did your shared stage experience in the theatre make things easier on TV?
Indeed. We were both very happy because we had good chemistry on stage. Television, as you must know, gives you no time to develop anything, everything is very fast. Knowing each other was beneficial for both. I had also performed before with Julieta Cardinale (Benjamín Vicuña's wife on Farsantes), so there were two actors in the series I had previous work experience with.

Apart from acting, do you have any affinity with other performing arts?
I have my own music band, Cuerno de panza, named in tribute to Alfred Jarry and his piece Uburey. Our music contains elements from punk. We plan to play a concert soon. You'll get to see and hear the musical side of Lautaro Delgado, more frequently known as an actor.

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La ley de la calle

Crítica Caño dorado. Una violenta y vertiginosa historia suburbana, con grandes actuaciones.

Eduardo Pinto, director de Palermo Hollywood, trasladó su estilo vertiginoso, expresionista y violento al conurbano bonaerense y, también, al río: los ámbitos en donde transcurre Caño dorado. Contó, en este caso, con actuaciones de alto nivel, en especial la del dúctil y talentoso Lautaro Delgado, como Panceta, marginal que vive con su madre (Tina Serrano), trabaja de herrero y fabrica armas caseras para venderlas. Despojado de miradas morales y de maniqueísmos, el personaje se mueve en un ámbito ríspido, opresivo, acaso con la única redención posible de su vínculo con una chica joven (Camila Cruz, gran revelación) en medio de la naturaleza.

Caño dorado -título que no remite a un cabaret sino a las escopetas que fabrica Panceta y a su deseo de pescar dorados- combina la eléctrica estilización de Pinto (propicia para el ambiente que describe) con un realismo sucio que remite, al menos en la construcción de personajes, al cine de Adrián Caetano. La trama, que no condesciende a la mera denuncia social, incluye acción, suspenso y un romanticismo intenso y rústico, como les cuadra a estos personajes. Delgado compone a un ser que sólo puede fugar(se) hacia adelante, cargado, siempre, de adrenalina.

Con música de Pity Alvarez, Karamelo Santo y Estelares, Pinto se regodea -al estilo Ciudad de Dios, sí, pero también al estilo Palermo Hollywood - con frenéticos planos secuencia, extraños encuadres y reencuadres, deliberados desenfoques y bruscos cambios de ritmo, que incluyen la ralentización extrema. Entre calles sórdidas, peligrosas bailantas, y alusiones a la devoción por el Gauchito Gil, los personajes transitan -en realidad parecen atrapados- un mundo duro y excesivo. El modo que tiene Pinto de crear ficciones.

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Un infierno muy poco encantador

Eduardo Pinto hizo previamente "Palermo Hollywood", que filmó en esa zona de nuestra ciudad. Con "Caño dorado", cambió su escenario y se trasladó al conurbano bonaerense.

Los lugares elegidos parecen imponerle a Eduardo Pinto una estética hecha de urgencias, de una poética hecha de amor y de dolor.

El amor y el dolor coinciden en esta historia de jóvenes, de mayores que han ido elaborando para sus hijos un futuro que parece hecho de retazos del infierno.

Porque acá son los adultos, los que empujan a los jóvenes a delinquir, a la corrupción, al consumo de drogas.

PEQUEÑO ARSENAL
Su emergente es el Panceta, un pibe que desde que murió su padre, mantiene a su madre. Trabaja en una fábrica y para ganarse algunos extras, en el taller de herrería del fondo de su casa, guarda y fábrica un pequeño arsenal de armas tumberas, que vende a los pibes del barrio, "para que aprendan a defenderse", dice el Panceta. Pero los "pesados" del barrio no opinan lo mismo y tienen al Panceta en la mira, porque temen que ese pibe de gorrita, que anda en bicicleta les quite clientes y les arruine el negocio.

El Panceta parece inmune, o inocente a estos hechos. Aunque los conoce y sabe que es capaz de cualquier cosa para defender a su madre, pero el amor golpea a su puerta y lo hace de una manera imprevista, vertiginosa y esto le traerá impredecibles consecuencias.

"Caño dorado" se mueve en la cuerda floja de lo legal e ilegal y expone una serie de sentimientos primarios, un misticismo pagano y una poética cruda y sucia, a la que Eduardo Pinto y sus actores supieron aportarle un muy meritorio compromiso interpretativo.

ESTILO NARRATIVO
Pinto parece inspirarse de la "suciedad" de sus escenarios, por eso su estilo narrativo es nervioso, intenso, impactante. Su cámara en mano le da vigor y espontaneidad a unas bien elaboradas escenas cortas, pero de gran potencia dramática.

Lautaro Delgado carga sobre sus hombros un protagónico, al que le aporta una gran sabiduría actoral. El actor al que se vió en un admirable papel en "La vida es sueño", se deja llevar por la acción, el movimiento y su rostro es capaz de transmitir valor, amor y rebeldía con igual intensidad.

Camila Cruz resulta una muy gratificante revelación y Tina Serrano y Luis Campos aportan su siempre admirado oficio. La fotografía y la música son otros aliados de este filme que refleja una Argentina que sólo parece mirar un presente de corrupción.

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Solvente debut en la ciencia ficción



No es habitual que los directores argentinos incursionen en el género fantástico. Topos, película de Emiliano Romero premiada en un par de festivales internacionales (San Pablo, Nueva York), aparece como un film por destacar en el marco de una tradición hasta hoy modesta y ciertamente titubeante. La película de Emiliano Romero prueba que es posible animarse a adentrarse en ese terreno poco explorado sin necesidad de contar con un presupuesto exorbitante y, más interesante aún, le otorga a la actuación un rol preponderante sin descuidar el trabajo de puesta en escena. Es común que la puesta y los efectos especiales tengan en películas de este tipo un papel excluyente y que se condene a los actores a funcionar como meros instrumentos que giran en torno a esas ideas, que sean simplemente funcionales.

No es el caso de esta historia barroca, grotesca y oscura, en la que un grupo de personajes marginales (los topos del título) vive de las sobras de la sociedad de la superficie, donde las cosas tampoco funcionan de un modo de todo armónico. El protagonista de la historia es un joven retraído que decide salir de esa vida subterránea e integrarse a la que espía desde hace años, marcada por las vicisitudes de una exótica escuela de danza regenteada por dos extravagantes personajes interpretados por el Puma Goity y Leonor Manso, que parecen escapados de una película de Jorge Polaco. Allí, ese joven, hijo del líder de la resistencia de esos marginales que sufren los sinsabores de cualquier proletariado, encuentra una compañera que se asocia en su módica aventura y va sufriendo una transformación simultánea, mental y corporal. Lautaro Delgado resuelve el desafío que supone este inusual papel con notable solvencia. Trabaja esa metamorfosis con el cuerpo y la gestualidad hasta volverla completamente creíble. Es en ese trabajo, apoyado por el de actores de reconocida solidez provenientes del ámbito del teatro -Pompeyo Audivert, como un inquietante preceptor, María Figueras, en el rol de una intensa ninfómana, Mauricio Dayub, en la piel del tenaz padre del protagonista, Osqui Guzmán, encarnando a un alumno aventajado que es desplazado por el recién llegado- donde Topos encuentra la base de apoyo para el desarrollo de una historia que más de una vez se deja tentar por la simple alegoría, pero también avanza con un ritmo narrativo firme, decidido y logra provocar angustia con su humor negro, cargado de sordidez.

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Acción y pasión en los suburbios



Eduardo Pinto, el autor de "Palermo Hollywood", viene probando gozosamente diversas emociones. Ya supo crear suspenso en una obra minimalista, "Dora la jugadora", y ternura en un documental rockero, "Buen día, día", sobre Miguel Abuelo. Ahora logra combinar el placer estético y los nervios de punta, con una historia de acción y pasión en los suburbios expuesta mediante particular aplicación de recursos cliperos a un ambiente de bajos fondos.

Casi toda la acción transcurre en las márgenes del Gran Buenos Aires. Allí, un tornero de mal carácter se gana sus pesos extras como fabricante de armas tumberas. De ese modo mantiene a su madre, que lo cuida y lo acompaña en la veneración por el recuerdo de un padre ejemplar. Pero ambos deben cuidarse de cierta clientela tan necesaria como peligrosa. Una noche, la relación con los matones de la zona se ve agravada por un pequeño detalle, natural en dos personas jóvenes: nuestro protagonista se engancha de patas y manos con una provocativa menor

de edad, parienta de esos matones y aún más peligrosa y manejadora que ellos. Para disfrutar del amor riesgoso, ambos se mandan mudar al Tigre. Pero en algún momento deberán volver, y el muchacho deberá resolver lo que tiene que resolver. Y como ésta no es una película de medias tintas, él vuelve y resuelve como corresponde, pero antes también se revuelve que da gusto con la chica.

En cuanto a realismo, y aparte que los tiros suenan como tiros, la película cuida hasta los matices del habla de cada zona del conurbano que aparezca representada (exquisitez que pocos oídos sabrán apreciar). Pero al mismo tiempo estiliza ese realismo, lo hace paradójicamente irreal, de fábula sangrienta, o, si se quiere, de cuento moral sin moral autorizada. En ese sentido, los personajes son dignos de atención, y sus intérpretes le ponen debida garra, empezando por Lautaro Delgado, que aprovechó su rol protagónico, y la debutante Camila Cruz, que resultó mejor actriz del Festival Internacional de Cine Policial de Leige 2011, en Bélgica.

Otro premio a destacar para la obra, el de la Federación Iberoamericana de Escuelas de Imagen y Sonido de América Latina en Mar del Plata 2010, por su calidad técnica y fuerza dramática. Eso sí, el espectador termina medio apabullado, porque el ritmo es nervioso hasta en las escenas líricas, y no hay nadie manso, salvo (y hasta por ahí nomás) la madre que hace Tina Serrano. Contribuye a los nervios la banda sonora con Pity Alvarez, Karamelo Santo, Estelares, y Fabián Picciano, del grupo Poncho. Producción, No Problem Cine.

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Golpe de aire



El dramaturgo y director Marcelo Mininno nos trae una nueva propuesta luego de su éxito con Lote 77, que le valió numerosos premios y reconocimientos en la escena local. En la nueva propuesta (con dos actores de aquella obra), se zambulle en una búsqueda conceptual por demás interesante en la que el significado de las palabras y el acto de nombrar, tan propio del ser humano, hace a la historia.

Una casa en la costa, una pareja con un hijo que eligió un modo distinto de vida, allá, alejado, apartado, más tranquilo. El es escritor y entonces la búsqueda de la palabra correcta, del final perfecto, de la historia mejorada, será el leitmotiv de la obra que pivotea todo el tiempo entre la realidad y la ficción. A esta pareja se le suman el hermano de ella, que es guardavidas -y que aprovecha esta casa en Mar Chiquita para hacer la temporada de verano-, y la vecina, temporal, que será la encargada de dinamizar la vida de esta familia aparentemente apacible.

La historia es más bien sencilla, la pareja está en decadencia, ya no se comprende y en este clima la vecina veraniega aparece y los desequilibra aún más. Pero el drama va a llegar, disfrazado, tal vez un poco críptico, pero duro.

Lo que hace que Golpe de aire sea una obra atractiva y llamativa es que no se contará de forma lineal y cronológica, sino que cada personaje tendrá su versión, cada uno hará de la historia "original" -si es que acaso alguna historia puede tener sólo una lectura y no las diversas interpretaciones de los que la transitan- una mejorada. De a poco, minuto a minuto, dejará de ser una obra liviana para transformarse en algo denso y trágico. Por eso, la ficción es la salvadora. Desde la reescritura se puede cambiar el final y aliviar las penas. La redención se hace presente, al menos por un rato, en los diferentes relatos.

El diseño de luces a cargo de la talentosa Eli Sirlin hace el trabajo necesario para que el espectador pueda seguir el hilo de cada relato y se convierte en un personaje más, fundamental para marcarle el tiempo a la narración. Por su parte, la escenografía se impone en la escena: una casa con su living, cocina, baño, dormitorio y las varias salidas que permiten que los personajes entren y salgan, dándole así el ritmo justo.

Las actuaciones de Lautaro Delgado y de Raquel Sokolowicz se destacan teniendo en cuenta, también, que sus personajes son los más exigidos. Sin embargo, todas están correctas.

Una buena propuesta que habla del teatro mismo, de su capacidad de reinterpretar las historias y de mejorar el mundo, al menos por un rato..